¿Cuál es la voz profética de la iglesia en estos tiempos turbulentos?
22 DE NOVIEMBRE DE 2011
La salida de España de la crisis se presenta difícil. Alemania y algunos países ricos de la eurozona se niegan a emitir deuda común, crear eurobonos o tener una política decidida para terminar con la especulación de las deudas soberanos de los países más débiles. ¿Qué puede hacer España antes esto?
La España desencantada de este primer cuarto del siglo XXI tiene muchas razones para desconfiar del liderazgo de la “Dama de Hierro” y “El pequeño Napoleón”. Los gobiernos de Francia y Alemania han demostrado que lo único que les importa son sus intereses personales y lo que opine su electorado . Mientras piden sacrificios imposibles al resto de sus socios, los líderes alemanes y franceses no están dispuestos a sacrificar su posición en Europa ni su estabilidad presupuestaria.
El presidente del Consejo Europeo Herman Achille Van Rompuy, el Parlamento y todas las instituciones de Europa son papel mojado en este momento. ¿Qué puede hacer España ante esto?
Dicen que la capacidad de los países para cambiar sus políticas es muy limitada, que las ordenes las dicta Bruselas vía Berlín, pero aún hay margen . España debe convocar una reunión con los miembros de la Unión Europea perjudicados por la política de Merkel y adoptar una política común. La estrategia del nuevo gobierno será buscar la viaja alianza con Gran Bretaña y conseguir que algunos países como Polonia o Portugal se unan en un frente común contra el frente franco alemán, pero en el fondo, la derecha española comparte algunos de los planteamientos de los conservadores franceses y alemanes.
Lo más triste de toda esta geopolítica de altos vuelos es que la Europa de las dos velocidades que propone el gobierno alemán consiste en unos europeos de primera clase y otros de segunda . Unos ciudadanos cada vez más ricos y otros cada vez más pobres. La división social puede llevar a un lustro de confrontaciones sociales parecidas a las de 1848. La crisis comercial y alimenticia de 1845, la crisis industrian inglesa de 1847 llevó a Europa a una larga recisión, que desembocó en la revolución de febrero y que se extendió al resto del continente en los meses siguientes.
En los próximos meses veremos como Europa se dividirá aún más y los movimientos populares harán un pulso a los gobiernos conservadores. El incremento del racismo y la violencia social es imparable si no se toman medidas urgentes.
La pregunta final es sin duda: ¿Qué debemos hacer los cristianos ante la discriminación, la injusticia y el desamparo? ¿Cuál es la postura de los cristianos europeos ante una sociedad cada vez más alejada de los valores cristianos? ¿Cuál es la voz profética de la iglesia en estos tiempos turbulentos
La España desencantada de este primer cuarto del siglo XXI tiene muchas razones para desconfiar del liderazgo de la “Dama de Hierro” y “El pequeño Napoleón”. Los gobiernos de Francia y Alemania han demostrado que lo único que les importa son sus intereses personales y lo que opine su electorado . Mientras piden sacrificios imposibles al resto de sus socios, los líderes alemanes y franceses no están dispuestos a sacrificar su posición en Europa ni su estabilidad presupuestaria.
El presidente del Consejo Europeo Herman Achille Van Rompuy, el Parlamento y todas las instituciones de Europa son papel mojado en este momento. ¿Qué puede hacer España ante esto?
Dicen que la capacidad de los países para cambiar sus políticas es muy limitada, que las ordenes las dicta Bruselas vía Berlín, pero aún hay margen . España debe convocar una reunión con los miembros de la Unión Europea perjudicados por la política de Merkel y adoptar una política común. La estrategia del nuevo gobierno será buscar la viaja alianza con Gran Bretaña y conseguir que algunos países como Polonia o Portugal se unan en un frente común contra el frente franco alemán, pero en el fondo, la derecha española comparte algunos de los planteamientos de los conservadores franceses y alemanes.
Lo más triste de toda esta geopolítica de altos vuelos es que la Europa de las dos velocidades que propone el gobierno alemán consiste en unos europeos de primera clase y otros de segunda . Unos ciudadanos cada vez más ricos y otros cada vez más pobres. La división social puede llevar a un lustro de confrontaciones sociales parecidas a las de 1848. La crisis comercial y alimenticia de 1845, la crisis industrian inglesa de 1847 llevó a Europa a una larga recisión, que desembocó en la revolución de febrero y que se extendió al resto del continente en los meses siguientes.
En los próximos meses veremos como Europa se dividirá aún más y los movimientos populares harán un pulso a los gobiernos conservadores. El incremento del racismo y la violencia social es imparable si no se toman medidas urgentes.
La pregunta final es sin duda: ¿Qué debemos hacer los cristianos ante la discriminación, la injusticia y el desamparo? ¿Cuál es la postura de los cristianos europeos ante una sociedad cada vez más alejada de los valores cristianos? ¿Cuál es la voz profética de la iglesia en estos tiempos turbulentos




