Aquella España tan cerrada, temerosa de cambios y concentrada en los problemas internos, se parece mucho a nuestra España de la crisis.
18 DE SEPTIEMBRE DE 2011
La Contrarreforma Española tuvo consecuencias nefastas para el desarrollo y progreso del país. Felipe II ordenó cerrar a cal y canto las fronteras a libros sospechosos e impidió que los estudiantes españoles estudiaran fuera. En el siglo XIX, a pesar de la abolición de la Inquisición, la publicación e importación de libros seguía prohibida.
Usoz y Río fue un privilegiado. En contra de la mayoría de los españoles estudió en Italia, en el Real Colegio de España en Bolonia, pero la mayoría de sus contemporáneos nunca atravesaba las fronteras del país y mucho menos para estudiar.
El erudito evangélico sabía varios idiomas, entre ellos el inglés. Había estado en Inglaterra con su esposa y había visitado otros países de Europa.
En sus cartas a su amigo Benjamín Wiffen, le transmite la angustia claustrofóbica de un país cerrado en sí mismo, orgulloso e ignorante. No dejar de ser curioso, que el propio Usoz reconozca que su hermano Santiago, no viajaba a Inglaterra por temor a su tío, un hombre beato y corto de miras, que creía que en esa tierra de herejes, su joven sobrino podía contaminarse.
El propio Usoz reconoció que las cosas mejoraban, aunque muy lentamente y siempre con el peligro de que un nuevo gobierno volviera a echar atrás las reformas.
En una carta dirigida a Wiffen en mayo de 1948 le comenta:
“Nada útil o digno puede escribir a Ud. Acerca de este desventurado país. Solo puedo decir que me parece que España no está peor que en 1823; que hay un poquito más de tolerancia y libertad; y en algunas cosas materiales, una pequeña mejoría o adelanto, comparativamente a lo que era esto hace veinte años… La ignorancia y la desmoralización son muy grandes en todo el país, y en todas las cuestiones. Por consiguiente, todos en general se arriman a lo malo. Acerca de esclavos, no hay ahora casi ninguno que no crea que todo defensor de la libertad es un pícaro vendido a loro inglés, como aquí se dice. Si habla Ud. De la Biblia, de la libertad religiosa, (y) de otras materias semejantes, dicen lo mismo, e insultan a todo el que se muestra favorable a reformas y mejoras de esa especie, y desconfían de él [i] ”.
Aquella España tan cerrada, temerosa de cambios y concentrada en los problemas internos, se parece mucho a nuestra España de la crisis. Políticos con pocas miras y visión de estado, empresarios temerosos y avaros, trabajadores poco dispuestos a la excelencia, ricos ostentosos y todo tipo de vago intentando hacerse un hueco en algún programa de televisión.
Algunas cosas han mejorado, pero la ignorancia y la desmoralización, como decía Usoz, reinan a sus anchas.
Usoz y Río fue un privilegiado. En contra de la mayoría de los españoles estudió en Italia, en el Real Colegio de España en Bolonia, pero la mayoría de sus contemporáneos nunca atravesaba las fronteras del país y mucho menos para estudiar.
El erudito evangélico sabía varios idiomas, entre ellos el inglés. Había estado en Inglaterra con su esposa y había visitado otros países de Europa.
En sus cartas a su amigo Benjamín Wiffen, le transmite la angustia claustrofóbica de un país cerrado en sí mismo, orgulloso e ignorante. No dejar de ser curioso, que el propio Usoz reconozca que su hermano Santiago, no viajaba a Inglaterra por temor a su tío, un hombre beato y corto de miras, que creía que en esa tierra de herejes, su joven sobrino podía contaminarse.
El propio Usoz reconoció que las cosas mejoraban, aunque muy lentamente y siempre con el peligro de que un nuevo gobierno volviera a echar atrás las reformas.
En una carta dirigida a Wiffen en mayo de 1948 le comenta:
“Nada útil o digno puede escribir a Ud. Acerca de este desventurado país. Solo puedo decir que me parece que España no está peor que en 1823; que hay un poquito más de tolerancia y libertad; y en algunas cosas materiales, una pequeña mejoría o adelanto, comparativamente a lo que era esto hace veinte años… La ignorancia y la desmoralización son muy grandes en todo el país, y en todas las cuestiones. Por consiguiente, todos en general se arriman a lo malo. Acerca de esclavos, no hay ahora casi ninguno que no crea que todo defensor de la libertad es un pícaro vendido a loro inglés, como aquí se dice. Si habla Ud. De la Biblia, de la libertad religiosa, (y) de otras materias semejantes, dicen lo mismo, e insultan a todo el que se muestra favorable a reformas y mejoras de esa especie, y desconfían de él [i] ”.
Aquella España tan cerrada, temerosa de cambios y concentrada en los problemas internos, se parece mucho a nuestra España de la crisis. Políticos con pocas miras y visión de estado, empresarios temerosos y avaros, trabajadores poco dispuestos a la excelencia, ricos ostentosos y todo tipo de vago intentando hacerse un hueco en algún programa de televisión.
Algunas cosas han mejorado, pero la ignorancia y la desmoralización, como decía Usoz, reinan a sus anchas.
[i] Vilar, Juan B y Vilar, Mar., El primer hispano británico en las formas y contenidos.., Investigación y Memoria I, Eduforma, Sevilla, 2010. Pág. 124-125.
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